George W. Bush y su "Perseverad".

"W" siempre rechazó durante la campaña como candidato a la Presidencia la obsesión de William Clinton por ser "hacedor de Naciones".

Consideraba que Clinton arrastraba una gran mochila de mala conciencia y culpa por no haber intervenido a tiempo en la Guerra de Ruanda y evitado de este modo  la matanza planeada de tútsis.

Y, así, luego, no dejaba de meter la nariz, y con él a todos los americanos, en cuanto conflicto se le pudiera presentar allá lejos en el horizonte.

También se le criticaba a "Bill" el que pudiera ser que utilizara esas crisis en el extranjero como "Cortina de Humo" ( de hecho, se hizo una película con este título y muy mala leche ), para distraer al personal y hacerle olvidar el color de la blusa que guardaba como un tesoro en su armario ropero una tal Monica Lewinsky.

Eran las llamadas "Guerras Clinton" ( por semejanza a las "Guerras Clon" de la serie de dibujos animados de la  "Guerra de las Galaxias" ), y eran fundamentalmente las guerras en la antigua Yugoslavia más lo de Haití, Corea del Norte, Taiwan y, siempre, Oriente Medio.

De Birmania no se acordó ni Clinton, y así también lo plasmó Stallone en una de sus películas de "Rambo".

Por esto, cuando por fin ganó las elecciones, "W" no tenía una especial predisposición para la política exterior y de defensa, y había sido su padre George H W Bush el que se encargó de reclutarle a su viejo equipo para un "último servicio" ( como en las peliculas del espacio de Bruce Willis o Clint Eastwood, o las de "Mercenarios" de Stallone ).

Así, James Baker fue su abogado electoral, que le terminó ganando las elecciones en el recuento o no recuento de la Florida de su hermano Jef Bush.

Y Dick Cheney, Collin Powell, ..., y Cheney recuperó a su mentor Donald Rumsfeld, y Powell sacó de la Universidad a Condoleezza Rice, y Rumsfeld se acordó de aquello del "B-Team II", es decir, de Paul Wolfowitz y Richard Perle, y por ahí todos los demás "neocons".

Y, en esto, el 11-S, es decir, "el "Pearl Harbor" del siglo XXI" que los "neocons" estaban esperando.

Y, entonces, frente a agotamientos y desencantos como el de Fukuyama por las insurgencias de Afganistán e Irán, surgió la fuerza del religioso converso que era "W" y pronunció aquello de "Perseverad".

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